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La Dieta Secreta

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lunes, 7 de julio de 2008

El Sabio de Egipto


Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la cuidad de el Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar un famoso sabio. El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario era una cama, una mesa y un banco. ¿Dónde están sus muebles? Pregunto el turista.
Y el sabio, rápidamente, también preguntó: ¿Y donde están los suyos?
¿Los míos?, se sorprendió el turista. ¡Pero yo estoy aquí solamente de paso!
Yo también. Concluyo el sabio. La vida en la tierra es solamente temporal.
Sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices.

El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden.

Por eso existen momentos inolvidables y personas incomparables.

1. Dios no te preguntará que modelo de auto usabas; te preguntará a cuántas gente llevaste.
2. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa; te preguntará a cuánta gente recibiste en ella.
3. Dios no te preguntará la marca de la ropa en tu armario; te preguntará a cuántos ayudaste a vestirse.
4. Dios no te preguntará cuan alto era tu sueldo; te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo.
5. Dios no te preguntará cuál era tu titulo; te preguntará si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.
6. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías; te preguntará cuanta gente te considera su amigo.
7. Dios no te preguntará en que vecindario vivías; te preguntará como tratabas a tus vecinos.
8. Dios no te preguntará el color de tu piel; te preguntará por la pureza de tu interior.
9. Dios no te preguntará por que tardaste tanto en buscar la salvación; te llevar con amor a tu casa en el cielo.

Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

domingo, 6 de julio de 2008

Sin Levantar Polvo


Un día, un comerciante de caballos llevó dos magníficos corceles a un príncipe y los ofreció en venta. Ambos animales eran semejantes: jóvenes, robustos y de buena constitución. Pero el comerciante pedía por uno de ellos el doble de lo que pedía por el otro. El príncipe llamó a sus cortesanos y les dijo: Le regalaré estos magníficos potros al que pueda explicarme por qué uno de ellos vale el doble que el otro. Los cortesanos se acercaron a los dos animales y los observaron cuidadosamente, pero no pudieron descubrir ninguna diferencia que justificase una diferencia de precios tan grande. Ya que no comprenden la diferencia entre los dos caballos, será mejor probarlos, así podrán ver con mayor claridad por qué tienen un valor tan distinto. Hizo que dos jinetes los montaran e hizo que dieran algunas vueltas alrededor del patio del palacio. Ni siquiera después de esta prueba los cortesanos lograban entender la diferencia de precio entre los caballos.
Entonces el príncipe explicó: Habrán notado que, al correr, uno de ellos casi no dejaba rastros de polvo, mientras que el otro levantaba una gran polvareda. Por esto el primero vale el doble que el otro, porque cumple con su deber sin levantar tanto polvo."

Al parecer, la humildad y sencillez no son virtudes muy valoradas en nuestra época. Cumplir el deber con responsabilidad es muy cotizado hoy en día porque importan los resultados; también el estar preparado con estudios y experiencia práctica y el saber trabajar en equipo tienden a estimarse como cualidades invaluables; sin embargo la modestia y humildad de quien no presume de sí mismo, ni de sus cualidades, ni de sus logros -sintiéndose superior a los demás y merecedor de los más altos reconocimientos y remuneraciones no está bien visto. Hoy al igual que hace dos mil años: "en nuestra sociedad hace carrera el que más polvo levanta..." (Mateo 26,26).

"Levantar polvo", presumir de logros o cualidades personales, "hacerse notar", puede ser una manifestación de falta de afecto o de reconocimiento por parte de la familia, de los amigos o de los jefes en el trabajo que busca compensar el reconocimiento que otros no hacen sobre uno.

Puede ser también una señal de soberbia, de ser reconocido y alabado por los demás a los que se percibe como inferiores. En cualquier caso el hacerse notar, aunque uno sea realmente bueno, desdice de la calidad humana que no busca la recta intención de cumplir el deber como un servicio a los demás, sino ante todo, como una fuente de halagos y deferencias, centrando la acción no en el Tú o Ustedes, sino en el Yo. Pero ¿por qué el cumplir con el deber sin levantar tanto polvo puede llegar a ser una cualidad tan valiosa?

Quizá porque encarna a la humildad, y sólo la gente humilde es capaz de reconocer sus errores, que es el punto de partida de la superación personal. Sólo el humilde acepta la crítica constructiva de los padres, de los profesores o de los jefes y compañeros de trabajo; sólo los humildes reconocen cuando se equivocan y piden disculpas si ofendieron o afectaron a alguien con su mal proceder, con sus comentarios u omisiones.

La humildad también es una virtud excepcional porque gracias a ella no sentimos que lo sabemos todo y por tanto reconocemos que podemos aprender de los demás, aún de la gente sencilla. Sólo los humildes saben encontrar la riqueza en los demás.

La humildad de quien no levanta polvo además se agradece por que una persona presumida, jactanciosa y soberbia cae mal en todas partes y crea a su alrededor una atmósfera densa, ya que sólo se preocupa por sí mismo y se olvida de los demás, en cambio, el humilde y sencillo es fácil de trato porque es transparente, porque comparte logros y fracasos, porque se preocupa por los demás tanto como por sí mismo y, además, porque sabe escuchar y aprender de las experiencias de otros.

El humilde cumple su deber sin presunción, está abierto al diálogo y al conocimiento, aprende de sus experiencias, reconoce sus errores y es agradable, por eso vale "oro" comparado con el que simplemente es muy capaz.

sábado, 5 de julio de 2008

El Principio del "Boomerang"


Estoy convencido de que cuando las motivaciones de la gente son puras y genuinamente desean agregar valor a los demás, no pueden ayudar a otros sin recibir algún beneficio. La retribución pudiera ser inmediata o pudiera tomar largo tiempo en llegar, pero ocurrirá. Y cuando lo haga, la relación comienza a resonar con sinergia. Ustedes están probablemente familiarizados con la historia de Helen Keller, la muchacha sorda y ciega cuya vida fue transformada gracias a los esfuerzos de Anne Sullivan. Keller, quien solo tenía siete años cuando Sullivan llegó a su vida, vivía casi como un animal. Pero Sullivan la enseñó a comunicarse y le abrió el mundo a ella. Para
cuando Keller llegó a ser adulta, ella podía cuidarse a sí misma. Ella llegó a recibir un grado del Radcliffe College y se convirtió en una famosa escritora y conferencista. Lo que tal vez no sepan es que cuando Anne Sullivan enfermó años más tarde, la persona que cuidó de ella no fue otra que Helen Keller. La ayudadora se convirtió en la que necesitaba ayuda, y aquella a quien ella había agregado valor se volteó y agregó valor a su vida. Invirtamos en los demás, y tal como un "boomerang", tal inversión regresará, a veces de la manera menos esperada.

Extracto de "Ganando con Gente", por John Maxwell (Nelson) (Regal)
Fuente: Ministries Today Update, febrero 2005

Echa tu pan sobre las aguas; después de muchos días lo hallarás. Eclesiastes 11:1

Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Sal 126:5

viernes, 4 de julio de 2008

La Pieza Faltante


Narra la historia de una rueda a la que le faltaba un pedazo, pues habían cortado de ella un trozo triangular. La rueda quería estar completa, sin que le faltara nada, así que se fue a buscar la pieza que había perdido.

Pero como estaba incompleta y solo podía rodar muy despacio, reparó en las bellas flores que había en el camino; charló con los gusanos y disfrutó de los rayos del sol. Encontró montones de piezas, pero ninguna era la que le faltaba, así que las hizo a un lado y prosiguió su búsqueda.

Un día halló una pieza que le venía perfectamente. Entonces se puso muy contenta, pues ya estaba completa, sin que nada le faltara. Se colocó el fragmento en el cuerpo y empezó a rodar. Volvió a ser una rueda perfecta que podía rodar con mucha rapidez...Tan rápidamente, que no veía las flores ni charlaba con los gusanos. Cuando se dio cuenta de lo diferente que parecía el mundo cuando rodaba tan a prisa, se detuvo, dejó en la orilla del camino el pedazo que había encontrado y se alejó rodando lentamente.

La moraleja de este cuento, es que, por alguna razón, nos sentimos mas completos cuando nos falta algo. El hombre que lo tiene todo es un hombre pobre en ciertos aspectos: nunca sabrá que se siente anhelar, tener esperanzas, nutrir el alma con el sueño de algo mejor; ni tampoco conocerá la experiencia de recibir de alguien que lo ama lo que siempre había deseado y no tenía.

Hay integridad en la persona que acepta sus limitaciones y tiene el suficiente coraje para renunciar a sus sueños inalcanzables sin considerar que por eso ha fracasado. Hay entereza en quien ha aprendido que es lo bastante fuerte para sufrir una tragedia y sobrevivir, que puede perder a un ser querido y aun así sentirse completo. Ha atravesado por la peor experiencia y salido indemne.

Cuando aceptemos que la imperfección es parte de la condición humana y sigamos rodando por la vida sin renunciar a disfrutarla, habremos alcanzado una integridad a la que otros solo aspiran. Eso, creo yo, es lo que Dios nos pide: no que seamos perfectos ni que nunca cometamos errores. Sino que seamos íntegros. Y, finalmente, si tenemos suficiente valor para amar, compasión para perdonar, generosidad para alegrarnos con la felicidad ajena y sabiduría para reconocer que hay AMOR de sobra para todo el mundo, entonces podremos alcanzar una satisfacción que nunca otra criatura viviente tendrá jamas.

Jesús dijo:
"Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos".

jueves, 3 de julio de 2008

Algunas Frases Sabias


La humildad no implica que pensemos menos de nosotros mismos, sino que pensamos menos en nosotros mismos. –Ken Blanchard

Una vez que termina el juego, el rey y el peón regresan a la misma caja. –Proverbio italiano

El corazón, al igual que la uva, es dado a entregar su cosecha en el mismo momento en que parece estar aplastado. –Roger Houseden

Cuando las telarañas se unen, pueden atar a un león. –Proverbio etíope

Lo más grande en este mundo no consiste tanto en dónde estamos parados como en qué dirección nos estamos moviendo. –Johann Wolfgang von Goethe

La voluntad necesita ser más fuerte que la habilidad. –Muhammad Alí

Un verdadero amigo nunca se entremete en nuestro camino a menos que vayas cuesta abajo. –Arnold Glasgow

Auto-disciplina es cuando nuestra conciencia nos pide hacer algo y no le contestamos. –W.K. Hope

No podemos tener un mejor mañana si seguimos pensando acerca del ayer todo el tiempo. –Charles F. Kettering

Sólo aquellos que se atreven a fracasar en grande llegan a realizar grandes logros. –Robert F. Kennedy

La habilidad podrá llevarnos a la cima, pero se necesita carácter para permanecer allí. –John Wooden

Tan sencillo como pueda sonar, todos necesitamos intentar ser la mejor persona posible: tomando las mejores decisiones y sacándole el máximo provecho a los talentos que nos han sido dado. –Mary Lou Retton

El temor es solo tan profundo como lo permita la mente. –Proverbio japonés

Hay dos opciones primordiales en la vida: aceptar las condiciones tal como existen o aceptar la responsabilidad de cambiarlas. –Denis Waitley

Nosotros somos el único problema que jamás tendremos y también somos la única solución. –Bob Proctor

Son nuestras escogencias –y no la suerte– la que determinan nuestro destino. –Jean Nidetch

El gozo es el sentimiento de sonreírnos por dentro. –Melba Colgrove

Proverbios 1:7 El temor del (La reverencia al) SEÑOR es el principio de la sabiduría; Los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.

El Papel Arrugado


Mi carácter impulsivo, me hacía reventar en cólera a la menor provocación. La mayor parte de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado. Un día mi consejero, quien me vio dando excusas después de una explosión de ira, me entregó un papel liso.

Y entonces me dijo: Estrujalo, Asombrado, obedecí e hice una bola con él papel.

Luego me dijo: Ahora dejalo como estaba antes. Por supuesto que no pude dejarlo como estaba.
Por más que traté, el papel quedó lleno de arrugas.

Entonces mi consejero habló: “El corazón de las personas es como ese papel. La impresión que dejas en ese corazón que lastimaste, será tan difícil de borrar como esas arrugas en el papel. “Aunque intentemos enmendar el error, ya estará “marcado”.

Por impulso no nos controlamos y sin pensar arrojamos palabras llenas de odio y rencor, y luego, cuando pensamos en ello, nos arrepentimos. Pero no podemos dar marcha atrás, no podemos borrar lo que quedó grabado. Y lo mas triste es que dejamos “arrugas” en muchos corazones.

Desde hoy, se más compresivo y más paciente, pero en especial aprende a dejar el orgullo a un lado y haz como haría un valiente, Pide perdón y reconoce tu error. Cuando sientas ganas de estallar recuerda “El papel arrugado”.

Proverbios 12:18 “Hay quienes hablan como dando estocadas de espada: Mas la lengua de los sabios es medicina.”
Proverbios 19:11 “La cordura del hombre detiene su furor; Y su honra es disimular la ofensa.”
Proverbios 15:1 “La blanda respuesta quita la ira: Mas la palabra áspera hace subir el furor.”
Proverbios 10:14 “Los sabios guardan la sabiduría: Mas la boca del loco es calamidad cercana

martes, 1 de julio de 2008

El Zapatero


Un joven llamado Ronald tenía una tía que lo quería mucho y era muy bondadosa con el. En una ocasión ella llevó al joven a un zapatero para que le hiciera un par de zapatos a la medida.

El zapatero le preguntó: ¿Quieres los zapatos puntera cuadrada o redonda? Ronald tartamudeo un poco, el no sabía lo que quería.

El zapatero dijo: ” Está bien. Ven por acá dentro de un par de días, me dices lo que quieres y te haré los zapatos”. Dos días después, el zapatero lo vio en el pueblo y le volvió a preguntar: “¿Quieres los zapatos puntera cuadrada o redonda?

Ronald le contesto: “No se”.

El zapatero le dijo: “Ven dentro de dos días y tus zapatos estarán listos”.

Ronald contaba que cuando fue a buscar los zapatos, uno de ellos tenía la puntera cuadrada y el otro redonda.

El zapatero lo miró y le dijo: “Esto te enseñará que desde ahora en adelante, no debes permitir que la gente tome decisiones por ti”.
Y el joven agregaba: "Aprendí allí mismo a tomar mis propias decisiones, si uno no lo hace, otro lo hará por uno”.

¿No sientes la suficiente confianza como para tomar una decisión, ya que tienes miedo de cometer algún error?, bueno, pues entonces recuerda que inclusive las malas decisiones pueden ser una excelente oportunidad de aprender.

Filipenses 1:9 “Que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, Para que discernáis lo mejor;”

Salmos 55:22 “Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.”

Proverbios 9:10 “El temor del Eterno es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia”

Proverbios 9:8-9 “Corrige al sabio, y te amará. Da al sabio, y será más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber”.